La población colombiana es el resultado de la mezcla entre los españoles y europeos que conquistaron y colonizaron el territorio desde el siglo XVI hasta el XIX, los africanos (negros) importados como esclavos desde el siglo XVII hasta comienzos del XIX, y los aborígenes americanos (indígenas). Desde el siglo XIX y a lo largo del siglo XX la inmigración de árabes, especialmente hacia la costa del Caribe y la isla de San Andrés, ha sido cada vez más
relevante.
En las diferentes regiones del país, además de los blancos (20%) pueden identificarse otros grupos: mestizo (mezcla indígena-blanco),
que engloba al 58% de la población colombiana; mulato (mezcla negro-blanco), al 14%; negro, al 4%, y zambo (mezcla indígena-negro), al 3%, además
del 1% indígena. La mayor parte de la población del país, que reside en las vertientes de las cordilleras y los altiplanos, es mestiza.
En la costa caribeña dominan mestizos y mulatos, y en la costa Pacífica destacan los mulatos y zambos.
En Antioquia ubicada en la región Andina el traje del "arriero" antioqueño es
el mas típico, consta de pantalones de liencillo crudo, arremangados aún cuando no se esté “jornaliando”, poncho (mantilla
o ruana), sandalias de cuero o alpargatas, camiseta de manga larga, sin cuello, confeccionada en bayeta blanca de rayitas rojas. Algunos
accesorios comunes del hombre antioqueño se han convertido en símbolos arraigados de
la cultura paisa como es el caso del carriel y el poncho. El carriel es un bolso pequeño de cuero y piel de vaca, ovalado
en la parte inferior y con tapa en punta que le sirve de cierre. Su nombre proviene de los gringos que llegaron a trabajar en las minas de oro que lo llamaban el “carry-all”,
que llegó hasta nosotros como el carriel, que aún se lleva cruzado al lado derecho y en cuyos compartimientos deben llevarse: “un cóngolo, la uña de la gran bestia, las muelas de la santa Polonia
y los dados (para defenderse de los males y jugarse la suerte), la barbera, el mechero con yesca y eslabón, los naipes, la perica, la aguja capotera
y la de arriar, el espejo de manguito de madera, la pipa o muía, el tabaco y las calillas y por supuesto la plata. En las secretas se guarda
el retrato de la novia, los cadejos de pelo, estampitas de los santos, la novena de las ánimas.
El delantal tapapinche hecho de lienzo grueso bordeado de badana o cuero, muy preciso para protegerse del peso de las cargas.
El poncho es un cuadro de tela fresca y resistente con un orifico en la mitad, tipo ruana, generalmente blanca con líneas finas de color, que le
permite al arriero cubrirse y protegerse del ambiente, las plagas y el sol.
Este también se conoce como mulera ya que se usaba para taparle la cabeza a la mula mientras se enjalmaba y se cargaba, sus largas orejas debían
salir por el orificio del poncho. El pañuelo raboegallo cuya calidad denotaba la prestancia del arriero. Eran de algodón finísimo
y hasta de seda. El machete en su vaina de cuero con ramales al lado izquierdo. Y el perrero, zurriago o berraquillo, fiel compañero de sus andanzas como bordón, instrumento para arrear, o como simple adorno. El sombrero de paja de iraca, blanco, de Aguadas, con cinta negra.
La Chapolera, mujer que recoge café, es el personaje típico y representativo de la región andina que viste con falda negra larga
decorada con cintas de colores o confeccionada con telas estampadas de vivos colores como zaraza, rúan floreado o percal colorido llamado “tutankamen”,
queriendo significar su riqueza policromática y su diseño peculiar. Las blusas impecables, blancas, de escote cuadrado o redondo con mangas bombachas rematadas, como el escote, con encajes de Barcelona, letines o bandas de
bolillo con pasacintas. Las trenzas eran muy importantes, anudadas con moños. El pañolón de merino para climas fríos y de anascote
para los más cálidos tenía flecos y se llevaba alrededor de la nuca para dejándolo caer sobre las espaldas. Las candongas
de oro eran obligatorias. Los fondos o corpiños lo mismo que las enaguas se hacían de coleta o crea blancas almidonadas adornadas con letines.
La gente del campo anduvo generalmente descalza aunque las alpargatas han sido comunes desde hace unos siglos. Las de las campesinas paisas eran de
suela de trenza de cabuya con capelladas de algodón blancas, amarradas con cordones o cintas negras.
En cambio en las zonas cálidas como Urabá, Magdalena Medio y Bajo Cauca se acostumbra usar pantalonetas o bermudas, camisetas en algodón,
vestidos vaporosos con colores fuertes y sandalias.
Traje de pregoneras de Medellín
Una falda amplia elaborada en zaraza de algodón; blusa de manga larga
y cuello alto; pantalón de jersey negro con flecos de cordón
de seda; alpargates atados con cordón negro; como complemento del
traje están: la canasta, la batea o el cajón donde se colocan
los productos que ofrece.
Traje de barequera
Falda negra de tela gruesa de algodón; blusa adornada con boleros
en las mangas y en el cuello; pañoleta para recoger el cabello; como
complemento está la batea de mazamorreo.
Traje dominguero de campesina
Es encotado y de manga larga y se confecciona en seda brillante de color
rosado; zapatos de trabilla que lleva colgados hasta la quebrada más
próxima del pueblo en donde lava sus pies y los calza; como complemento
una pequeña mantilla bordada en tul.
Traje de silletero
Pantalón de color oscuro, camisa blanca, ruana de lana, albarcas o
zapatos; una silleta para llevar las flores y actualmente utilizan carriel.
Fuente: trajeymundo.blogspot.com