Cómo
mantener nuestros ojos lejos del alcance de los males de la oficina
Es un hecho muy común que los ojos de los oficinistas sufran
las consecuencias de permanecer varias horas frente a un monitor. Las
largas jornadas laborales producen efectos en nuestra salud ocular
bastante nocivos y que suelen molestar muy recurrentemente, incluso
cuando la persona no se encuentra frente a un monitor.
Es normal experimentar cansancio
visual, dolor de cabeza, sequedad ocular, visión borrosa, párpados
pesados y enrojecimiento de los ojos.
Todos estos factores tienen causas que los determinan y, si bien no
podemos evitarlos, podemos intentar apaciguar dichos efectos.
El cansancio ocular se produce debido a la costumbre de permanecer mucho
tiempo mirando fijamente el monitor, lo cual le demanda a nuestro cristalino
que se contraiga más de lo común para acomodarse a una
distancia corta, resultando esto en un sobreesfuerzo que produce un persistente
cansancio.
El enrojecimiento del ojo es notable, llegando a parecer a veces nuestros
ojos un tomate. Esto ocurre por la dilatación de las venas del
ojo a causa de sostener por mucho tiempo el globo ocular, factor que
termina produciendo visión borrosa.
Finalmente, otro efecto que suele padecerse es la sequedad visual, provocada
por los sistemas de calefacción y de aire acondicionado que existen
en los lugares de trabajo.
Es verdad, como dijimos más arriba, que resulta imposible evitar
estos efectos, ya que la única manera de hacerlo sería
dejando nuestros trabajos. Sin embargo, tomando ciertas precauciones
puede evitarse la intensidad de los mismos.
Se recomienda mantenerse a una distancia de por lo menos cincuenta centímetros
frente el monitor, para así evitar los problemas de contracción
del cristalino. La resolución de la pantalla también juega
un rol importante para reducir el cansancio visual, y se recomienda utilizar
una resolución que no sea muy contraproducente con nuestra visión.
Realizar pausas de quince minutos o media hora puede contribuir a evitar
el esfuerzo visual continuo. Y, finalmente, aumentar la frecuencia de
parpadeo o el uso de lubricantes artificiales ayuda notoriamente a aumentar
la necesaria humedad ocular.
Los ojos son parte vital de nuestro cuerpo, y son tan vitales como frágiles.
El excesivo esfuerzo diario de la visión puede conllevar al uso
de anteojos o a la contracción de enfermedades a desarrollarse
en nuestro ojo. Es por esto que recomendamos poner en práctica
algunas de las precauciones detalladas en el párrafo anterior.
La
Importancia de la Respiración
La respiración es la
primera acción que realizamos al nacer, y lo último
que hacemos antes de morir.
Para vivir necesitamos ingerir periódicamente
líquidos y alimentos sólidos, para construir nuestro cuerpo
y regenerar los tejidos que se van deteriorando. Pero la respiración
es una acción mecaánica que tenemos que mantener constantemente,
para poder seguir vivos.
Podemos vivir
unos cincuenta días
sin comer y no más de dos o tres sin beber, pero sin respirar
podemos morir en unos cinco minutos.
Como actividad
esencial para la vida, tiene un control involuntario, para que no nos
olvidemos
de realizarla,
porque pondríamos en peligro nuestra supervivencia.
Pero a diferencia
de las otras actividades involuntarias, podemos llegar a influir en
la manera de realizarla de
acuerdo a nuestra voluntad. Si queremos, podemos cambiar el ritmo y el
tipo de respiración que realizamos.
Una mala respiración puede ser, en sí misma, una causa de stress
excesivo y ocasionar depresión, falta de energía y fatiga crónica.
Debemos respirar profundamente porque si lo hacemos de manera superficial y
dejamos una buena parte de nuestros pulmones sin utilizar, el oxígeno
no llega a todas las partes del organismo y nuestro organismo se oxigena de
manera deficiente.
Por otro lado,
nuestras emociones también
alteran el ritmo de nuestra respiración.
Beneficios de
la respiración
consciente:
El respirar correctamente
nos devuelve la salud física, aumenta la capacidad mental.
La respiración rítmica nos armoniza y favorece al desenvolvimiento
de facultades latentes que nos permite la autosanación, nos ayuda a
la superación del temor, las preocupaciones y emociones negativas.
Quienes respiran bien tienen menos posibilidades de enfermarse,
y generalmente poseen gran abundancia de sangre que les permite
resistir los cambios de temperatura,
además de ejercitar los órganos y músculos internos.
También se producirá un rejuvenecimiento de la piel, que se tornará más
suave, por la mejora de las glándulas pituitarias y pineales y finalmente,
mejorará la oxigenación del sistema nervioso y en concreto, el
cerebro se beneficiará especialmente, ya que requiere tres veces más
oxígeno que el resto del cuerpo.
Ejercicios
Sencillos
Aprender a respirar
correctamente y corregir malos hábitos es sencillo. Al principio es conveniente entrenarse
practicándolo varias veces al día. Para ello sólo
se precisa de unos minutos. Se puede hacer en casa, en el trabajo, mientras
caminas y en cualquier circunstancia, o bien dedicándole una sesión
de ejercicios como los que describimos a continuación.
• De pie o sentado/a, con la columna,
derecha, y respirando siempre por las fosas nasales, se inhala llenando
primero la parte inferior de los pulmones, lo que se obtiene poniendo
en juego el diafragma. Cuando desciende, hace que se abombe el abdomen,
se eleven las costillas inferiores, esternón y pecho, para finalizar
llenando la parte alta de los pulmones alzando la parte superior del
pecho, como si tirase del cuello. Aunque aparentemente puede parecer
que esta respiración consiste en tres movimientos distintos, con
un poco de práctica verá que sólo es uno y que la
inhalación es continua.
• Una vez finalizada la inhalación, que dura un par de segundos,
retén el aire algunos segundos.
• Exhala muy despacio metiendo poco a poco el abdomen y descendiendo la
parrilla costal hasta expulsar todo el aire para aflojar al final el pecho y
el abdomen.
Con un poco de
práctica esta forma
de respirar se ejecutará casi automáticamente. Al principio,
en las primeras sesiones, se puede practicar frente a un espejo, colocando
una mano sobre el abdomen y otra sobre el tórax, de manera que
se puedan ver y sentir los movimientos, lo que ayudará mucho a
comprender el mecanismo de la respiración completa y a conocer
mejor nuestro cuerpo.
El ejercicio puede
durar lo que uno quiera y repetirlo varias veces al día porque es compatible con cualquier
otra actividad. Hay una larga serie de ejercicios respiratorios, todos
ellos muy relajantes y que se utilizan también para combatir el
insomnio practicándolos antes de acostarnos. Son también
muy eficaces en momentos de tensión y de estrés, gracias
a su efecto sedante.
Respiración anti estrés
También podemos utilizar nuestra
mente para eliminar el estrés y facilitar una buena respiración.
Para realizar estos ejercicios, podemos hacerlos en casa y por nuestra
cuenta y a medida que vayamos perfeccionando la técnica, también
podremos incrementar la frecuencia con la que los practicamos y conseguiremos
reducir tanto el estrés como los síntomas de ansiedad.
Es importante que busquemos un momento de soledad y silencio
ambiental, porque el entorno contribuirá al ejercicio. Nos tendemos boca arriba con los
ojos cerrados y cogeremos aire de forma lenta y profunda. Visualizaremos el
camino que recorre el aire por todas las partes de nuestro cuerpo y expulsaremos
lentamente el aire. Descansaremos unos segundos y seguiremos expulsando más
aire.
Respiraremos profundamente varias veces más y luego imaginaremos situaciones
agradables que nos ayudarán a relajarnos completamente (el verano, la
brisa de la montaña, los rayos del sol sobre nuestro cuerpo, las olas
del mar) Expulsaremos de nuevo el aire y repetiremos el ejercicio varias veces.
Una vez terminado, volveremos a la vida cotidiana con más energía.
Este tipo de respiraciones, más lentas y profundas benefician al corazón,
contribuyendo a que se fortalezca, a la vez que disminuyen las posibilidades
de padecer problemas cardíacos y también rebajan los índices
de tensión arterial.
Realizando estas técnicas cambia la presión pulmonar y aumenta
de por sí la circulación sanguínea. Como esta tarea corresponde
al corazón, le ahorraremos un trabajo y además, cuando éste
envíe sangre a los pulmones, encontrará mayores cantidades de
oxígeno. Estas mayores proporciones nos ayudarán a alimentar
nuestros tejidos y si existe algún problema de sobrepeso, el suministro
extra de oxígeno nos ayudará a quemar grasas.
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ADVERTENCIA:
Estas notas buscan comunicar los problemas más comunes
y brindar información sobre ellos. No pretenden reemplazar
al médico. Ante cualquier duda, deberá consultar
con el Especialista en Otorrinolaringología de su área.
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