La cultura paisa
Esta sección esta dedicada a mostrar nuestra cultura y a presentar a esos personajes de nuestra historia paisa que se destacaron y aún se destacan por generar progreso en nuestras tierras, en especial esta dedicada a mi tatarabuelo el señor Carlos Coroliano Amador, por su gran contribución al desarrollo de Colombia y en especial de Antioquia. También incluimos personajes que aunque no generaron progreso hicieron historia en nuestra sociedad. |
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Marta Pintuco
Alrededor de Marta Teresa Pineda, más conocida como “Marta Pintuco”, la proxeneta más famosa del departamento de Antioquia, se han tejido miles de conjeturas e incluso periodistas e intelectuales de alto vuelo han afirmado que todo es un mito; que esa señora nunca existió.
El periódico EL BOMBAZO que dirijo, publica en su segunda edición la verdadera historia de esta mujer de carne y hueso que fue todo un furor , desde finales de la década del 40 y hasta mediados del 60, dejando una inmensa huella entre los medellinenses.
Por ser éste un tema de gran relevancia, que incluso han tocado sociólogos, periodistas e historiadores antioqueños, reproducimos a nuestros internautas la verdadera historia de esta mujer; publicamos igualmente por primera vez su imagen, gracias al talento de la dibujante Amparo Zapata, que la reprodujo de la única foto que de ella se conoce y que se conserva en nuestros archivos, con miras a la publicación de toda su historia y demás protagonistas.
 Esta legendaria mujer nació en el municipio de Yarumal (Antioquia) en el año de 1921. A diferencia de lo que han publicado algunos cronistas, que le dan categoría de Diosa inalcanzable y al radical nihilismo de otros sobre su real existencia, bueno es aclarar que no fue ni tan extraordinariamente bonita y rubia pero tampoco, contra el sentir del connotado periodista paisa Héctor Rincón que en sus escritos periodísticos la ubica en un imaginario, ella realmente formó parte del gran conglomerado como sujeto activo, en el manejo administrativo de la casa de lenocinio más famosa de Medellín del siglo pasado, conocido por el común de las gentes con el nombre la Casa de “Marta Pintuco”. Como pieza testimonial, el nombre de Marta Teresa Pineda, aparece registrado en el directorio telefónico de 1955, en la página 301, éste refiere su propiedad o negocio en la Cra. 50 (Palacé) No. 67(Barranquilla) 47, bajo el número telefónico 44.50.41.
Fue en su plenitud una mujer trigueña clara muy atractiva, con ligeros rasgos de mulata y gran sexapil. De joven tuvo muy buen gusto para maquillarse y los más refinados salones de belleza de su época, fueron visitados por ella con gran asiduidad.
Los que la conocieron definen así su perfil: espigada, troza, de cabello castaño claro tirando a rubio, cuerpo bien torneado. Sus féminos rasgos llegaron a inspirar a músicos, poetas y pintores. Pese a que algunos por solapados no publicaron sus versos, canciones, versos ó lienzos, el poeta pereirano Luís Carlos González, quien en una época llegó a tener con ella una relación afectiva, se supo después que le compuso el bambuco Muchachita parrandera, que interpretó magistralmente el dueto Espinosa y Bedoya.
Diferente a lo que dicen algunos, esta matrona después de que se instaló en Lovaina, no se movió de allí; esto desvirtúa la afirmación de que tuvo su negocio en cercanías de la fábrica de Pintuco, aunque sí se supo de otra señora de nombre Marta que también fue proxeneta y tuvo su centro de operaciones en dicho lugar.
A propósito Marta, la auténtica, la de Lovaina (nada que ver con otra Marta que tuvo una casa de citas en las cercanías de la fábrica de pinturas Pintuco), fue una de las propietarias de lenocinios que precisamente se negara a abandonar dicho lugar, cuando en los albores de 1952 el decreto 517 de diciembre del 22 de septiembre de 1951, expedido por el alcalde Luís Peláez Restrepo, les obligó a que se trasladaran al barrio Antioquia, ¿La razón? las actitudes, tanto de las meretrices como de sus clientes, se fueron saliendo de los esquemas, rayando en la indecencia, vulnerando la moral y la tranquilidad del sector, lo que propició que fuera ordenado su trasladado al barrio Antioquia, que tuvo como punto exclusivo Corea). Con relación a esa medida, cuentan sobrevivientes de la época, que específicamente en enero de 1952, tras haberse cumplido 45 días de plazo, las jaulas de la policía arrimaron a Lovaina a recoger a las muchachas, para llevarlas allí.
Con el traslado, el otrora apacible y modesto conjunto residencial de obreros, artesanos y colegialas, el barrio Antioquia perdió la tranquilidad social y comenzaron los desmanes y todo cuanto atentaba contra sus hogares y sus buenas costumbres, como mujeres ebrias y semidesnudas, ofreciendo espectáculos alarmantes. Como resultado de ello, el barrio comenzó a armarse, constituyéndose en un problema de orden público. La resistencia no se hizo esperar. El primer efecto contra el precitado decreto, lo constituyó el repudio unánime de sus habitantes, quienes en forma organizada recibieron el apoyo de otras instituciones no gubernamentales y, en cabeza del Arzobispo Joaquín García Benítez, materializaron sus protestas, en las que predominaban carnavales, marchas himnos y cantos a Cristo Rey, en contra de la presencia de las muchachas.
Retomando; aunque la pintuco no fue millonaria, sí tuvo un buen estatus económico, que le permitió vivir en los sitios más In de la época. En un edifico que ya fue demolido hace varios años, ubicado en Junín, entre ayacucho y Pichincha, llegó a tener un suntuoso apartamento, contiguo a una famosa sastrería, cuyo propietario era un activista de la partido comunista.
Como Dama que se respetara llegó a poseer en el Poblado varias propiedades, ademàs de una limosina, con conductor uniformado a bordo, la que cual la “plebeya rebelde” , se movilizaba por la ciudad.
Carlos Andrés Orozco en un estudio que hizo sobre la vida nocturna de Medellín, subraya que aunque proliferan las hipótesis y especulaciones sobre su mote , es falso que éste tenga que ver con una relación que tuviera con Germán Saldarriaga, propietario de la empresa de pinturas marca Pintuco ; asegura sí que ella se maquillaba en demasía y que esto presumiblemente pudo haber sido argumento para su “segundo bautizo”.
Hablar de Marta Pintuco, es tocar una de las fibras más íntimas y sensibles de la sociedad medellinense; es remontarnos a un pasado pletórico de contradicciones, en el que se mezclaba, lo divino con lo humano, lo emocional con lo pacato. Esa época tal vez es la que más refleja esos contrastes de la vieja y parroquial Medellín; la ciudad del tranvía, de la plaza de mercado de Cisneros, de las putas del viejo Guayaquil y de Lovaina.
No obstante que la preparación académica de nuestra protagonista sólo le alcanzó hasta la primaria, se caracterizó por ser una persona muy inteligente y amable (cuando era por las buenas). Resaltaba en ella como anfitriona, la exquisita manera de tratar a las personas, amén de manejar en el marco de su vasta cultura, todos los temas del momento, especialmente los relacionados con la política, ya que su clientela provenía de este exclusivo círculo de la época. Se afirmó de ella también que dado su amor por la música y dotes artísticos, llegó a grabar varias canciones con su voz en el acetato.
Su casa de fortuitos encuentros , afincada en un espacio de 22.5 por 10 mts, conformado por seis alcobas, dos patios techados ,cocina, comedor ,un largo corredor y un garaje, fue administrada diligentemente por una anciana rubia y delgada, a quien los clientes cariñosamente le decían “Emita”. Ayudaba también en dicho establecimiento un marica famoso de nombre Darío de la Paz, quien se apodaba “Merchán”.En la misma , un portero recibía los clientes, pues todo era a puerta cerrada; golpeaban y entonces eran atendidos por el solícito empleado. No le abrían a cualquiera.
Este sitio exclusivo recreativo para quienes aspiraban a ratos de placer y farra, se caracterizó por el tratamiento cortesano que se ofreció a los asistentes, ávidos de caricias ajenas y en donde los secretos de sus aventuras , eran rigurosamente guardados y mantenidos en consecuencia alejados de polémicas; particularmente los políticos y aristócratas de la época, los más asiduos visitantes.
Había algo para destacar; hasta la década del 70, todo en ese sector que después fue satanizado, gozó de un ambiente muy sano; es más, los borrachitos se iban muchas veces “muertos de la borrachera” para sus casas, sin que les ocurriera algún percance. A lo anterior se le agrega que las mejores agrupaciones de la época, como Espinosa Bedoya, el dueto de Antaño y el trío América, entre otras; incluyendo grandes íconos del pentagrama internacional, de la talla Leo Marini y Daniel Santos, deleitaron a los presentes con los éxitos del momento.
Al negocio de la Pintuco asistieron señores gerentes de compañías; miembros de familias muy prestantes polìticos y hombre de la banca . Eran bohemios que se quedaban allí tomando, durmiendo y disfrutando del calor de otros brazos, diferentes a los de sus esposas. Tan acogedor era el lugar, que muchas veces las familias de ellos, luego de preguntar en las inspecciones, cárceles y el anfiteatro por ellos y nadie darles razón alguna, iban por ellos a la Casa de doña Marta y preciso: allí los encontraban en plena “convalecencia “. Para justificarlo, Horacio “el loco” Jaramillo propietario de la cadena de hamburguesas del Oeste, tras reconocer sin subterfugios que fue uno de ellos, manifestó con tono de reproche: “es que en ese entonces, las muchachas eran muy vigiladas por sus padres y por esa razón no le daban nada a uno. Eran muchachas de bien y por tanto en casa de ellas, tenía uno que cumplir muchos protocolos, entre esos la “arrimada” , que era todo un ritual; además de marcar tarjeta, si quería ganarse el beneplácito no sólo de la novia, sino de los suegros y cuñados. Y agregó:
“Constituía una verdadera odisea hacer algo con ellas; contábamos con el ojo avizor de los suegros, Raymundo y todo el mundo, en nuestras visitas fríamente cronometradas. En cuanto a nuestras esposas- continúa- por cuestiones culturales, eran extremadamente conservadoras y por ende, poco creativas en el catre” .
Pese a que algunos periodistas y estudiantes en sus ensayos y tesis de grado, han llegado a afirmar que doña ; Marta por su condición de proxeneta, llegó a tener diferencias irreconciliables con su madre y demás cercanos, eso fue falso; excepto claro está, con algunas tías conservadoras y recatadas que no la aceptaron como tal. Complementa un pariente cercano de ella que prefirió ocultar su nombre, que la pintuco fue una mujer extremadamente generosa y compartida y que con su madre tuvo las mejores relaciones , amén de estar al tanto de sus necesidades y enfermedad , hasta cuando falleció. Desmintió asimismo afirmaciones en el sentido de que Marta tenía por residencia dicho centro de lenocinio; ésta sólo operaba como “oficina” , subrayó con malicia.
Marta, en la cima de su senectud reside actualmente en la capital colombiana ( en el viejo Bogotá) .A pesar de no haber logrado hacerse a su jubilación y gracias a que con sus ahorros adquirió el apartamento que le podrá garantizar techo por el resto de sus días ; allí sigue recibiendo ayuda de sus familiares, nietos y algunos viejos clientes (hoy camanduleros y prostáticos ), pero que conservan con ella gran amistad y gratitud); de esa manera sostiene su EPS y puede llevar una vida digna, lejos del bullicio que otrora fuera la razón de ser de su “colegio de señoritas”, regulares en conducta.
Quebrantos de salud, propios de los años, la obligan hoy a depender de un tanque de oxígeno; circunstancia que no le ha bajado la autoestima en ningún momento; todo lo contrario, es una mujer agradecida con la existencia, y quien lo creyera: todavía vive para contarlo.
NOTA: El autor del libro “Marta pintuco de carne y hueso”, con muchas verdades aún dentro del closet, espera el guiño de una casa editorial. Informes notioccidente@hotmail.com
Fuente: http://conoccidente.wordpress.com/2009/12/30/diciembre-15-al-31-de-2009/
"La casa de Marta Pintuco"
El periodista Reinaldo Spitaletta escribió alguna vez un artículo sobre Marta Pineda, apodada "Marta Pintuco". Según me dijo el octogenario don Humberto Escobar Cálad, que fue su vecino en la calle deLovaina, por haber sido prendero en la esquina, "fue apodada Pintuco por la cantidad de cosméticos que en alguna época aplicó sobre su cara".
Contrario a lo que la gente cree (y todos los taxistas de Medellín afirman haberla conocido en el barrio Colombia, cosaque no es cierto), no hay una sino dos Martas Pintucos, y no hay una casa sino dos casas de Marta Pintuco. La original y verdadera, es la de la calle Lovaina que visitó el maestro Fernando Botero e inmortalizó en una de sus pinturas. La de la calle 30, diagonal a la fábrica de pinturas Pintuco (que hoy es el centro comercial Premium Plaza), fue una casa de
citas de propiedad de una señora Marta, a la que la clientela terminó por apodar también Marta Pintuco, pero era suplantación de la original.
A unos fabricantes de comidas rápidas les dio por bautizar su negocio de la glorieta de Bulerías con el nombre de "Marta Pintuco", y fueron demandados judicialmente porque el nombre comercial estaba registrado en la Cámara de Comercio de Medellín para actividades de casas de citas, comidas, y similares. Tuvieron que cambiar su razón social por "Marta Puntico", con el logotipo en el aviso de una gorda tetona.
Alguna vez oí la leyenda de una noche de farra en la década del sesenta en casa de la verdadera Marta Pintuco , con el Club del Clan en pleno (Harold, Oscar Golden, etc.) en la que la hija de Marta Pintuco, que acababa de regresar de París adonde fue enviada por su madre para estudiar y se graduó, dio una demostración de lo que era un verdadero strip tease ejecutado con elegancia y buen gusto. Lo hizo mortificada porque acababa de presenciar el espectáculo de un par de muchachitas que se subieron en una mesa para quitarse los brasieres y los calzones al son de "La pollera colorá". "Eso no es un strip tease", les dijo la parisviniente, "vean, yo les enseño". Y tuvo que sacar un disco de su maleta, con verdadera música de la de hacer strip tease (una especie de "New York-New York").
Esta hija se casó con un inglés muy acaudalado, según contó el cultísimo don Bernardo Hoyos que se encontró en el aeropuerto de Orly en París con Marta Pintuco, que iba de paso para Londres al matrimonio de su hija. "¿Acaso piensas, Marta, cobrarme el vale que te quedé debiendo?", le preguntó muy apenado don Bernardo. "No, Bernardino..." (sus íntimos lo llaman así), le dijo ella, "a estas alturas de la vida esa deuda ya te la perdoné". Aparte de don Bernardo Hoyos, del maestro Fernando Botero, y de don Humberto Escobar Cálad, no conozco a otras personas que verdaderamente hayan conocido a Marta Pintuco y hayan estado en su casa de Lovaina. Del resto de pregoneros nada puedo asegurar.
Marta Pintuco en la FM
Óscar Domínguez Giraldo
Medellín Publicado el 19 de junio de 2008
En principio, fue una charla en la emisora cultural de la Emisora de la Tadeo (106.9 FM) para hablar sobre los 35 años y los 211 números de la revista Golpe de Dados. La conversación entre Mario Rivero, fundador de la publicación, y su entrevistador, Bernardino (Bernardo) Hoyos, derivó de pronto hacia Marta Pintuco, las mellizas Arias, Ana Molina, y otras chicas de vida horizontal que alebrestaron el barrio Lovaina hace varias décadas.
En ese croché empezaron hablando del Rivero que escribía sobre pintores como Fernando Botero y Alejandro Obregón. Colgada la lira del crítico, Rivero se dedicó a los poemas urbanos en su casa del barrio de La Candelaria, en Bogotá, donde lidia con una artritis "en el cuerpo, no en la cabeza".
Durante la entrevista, Bernardo Hoyos creyó ver en la obra del pintor Botero un gato de loza, encaramado en una cama. No hubo acuerdo sobre lo fundamental: si el gato ronroneaba en casa de Marta Pintuco (calle Lima contiguo al Ventiadero, según el lovainólogo mayor, el cantante Jaime Hernández), o en la de las mellizas Arias.
Rivero apostó por el gato en casa de las Arias. Hoyos alegaba que el felino habitaba la casa de Marta Pintuco, con quien una vez se encontró en el aeropuerto de Londres. (Ellas prefieren gatos por aquello de la discreción). "Bernardino, ¿tú qué haces aquí?", fue la pregunta de Marta, quien antes lo había visto, supongo, en El Ventiadero, despachando alguna carne después de?
Marta le contó que andaba en el matrimonio de su hija con un inglés. De allí su presencia en la City, tan cerca del Big Ben y tan lejos de Lovaina.
En el programa radial en la emisora bogotana de la Tadeo, Rivero dijo que Marta y sus amigas de oficio eran una maravilla. "Era una mujer de una autenticidad... Además, tenía las piernas más espléndidas que haya dado Antioquia". Hoyos adhirió a la descripción sobre esta Marlene Dietrich paisa.
Rivero abundó en detalles: "A esas señoras las llamaban putas en Medellín pero eran unas señoronas".
"Así es", avaló Bernardino.
Según el gigantesco Rivero, "esas mujeres querían a los hombres. Los respetaban. Si uno les caía bien, le daban desayuno con huevo. Le decían: '¿Cuándo vuelve, mijo?'. ¡Y no le cobraban!".
"Fuera de eso, si uno de pronto tenía acceso a aretes bonitos, traídos del exterior, pues uno hacía sus regalos de aretes, que era una regalo todavía más noble", terció Hoyos.
La charla cayó luego en lo "prosaico": el homenaje que se le rendía a Rivero en el teatro del Gimnasio Moderno por la audacia de mantener viva e inmodificable durante 35 años, una revista cultural que tiene esta exclusividad: la mayor parte de los integrantes del Comité de Dirección están muertos.
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La cultura paisa
"Dicen muchos críticos
y estudiosos de la literatura que leer a Tomás Carrasquilla es
como adentrarse en el rincón más puro de Castilla",
explica Marta Elena Bravo. El comentario se explica en el habla, en
las costumbres de los antioqueños al expresarse, al dialogar.
"Si algo tenemos de españoles
es lo conversadores y lo dicharacheros", explica Bravo. Pero no
solo esa simbiosis se evidencia en las formas de comportarnos. "España
es un pueblo bastante religioso, como lo somos los paisas",
agrega la historiadora.
De ese modo nace una nueva cultura con
una idiosincracia similar a la española, pero bastante distinta.
Según Marta Elena Bravo, también
debemos a los españoles el sentido del humor, la picardía,
las exageraciones, algunas cosas en la forma de vestir, el amor por la
tradición oral, la arquitectura y la estructura de los pueblos
y "a pesar de nuestro mestizaje, seguimos siendo muy españoles".
Roberto Luis Jaramillo, por su parte aclara
que los antioqueños no son españoles,
que si bien tienen su sangre es imposible decir qué tan español
es alguien. "Lo que uno debe coger es mirar su árbol genealógico
y partir de él, descifrar no qué tan español se
es, sino qué tan vasco, qué tan gallego es uno", explica.
El mestizaje lo resume
todo, los paisas somos lo que somos gracias a esa unión de sangre indígena
y negra con española, que crea una nueva cultura, una nueva idiosincracia
que caracteriza al pueblo paisa, una cultura que Antioquia comparte
con Caldas, Risaralda y Quindío. Una cultura del café,
de la arepa, del pasillo, del aguardiente, de la ruana y de la fe.

La Bandeja Paisa, plato típico del Antioqueño
La bandeja
paisa es un plato típico antioqueño también
conocido como bandeja de arriero o bandeja montañera, típico
de la cocina antioqueña, correspondiente a los actuales departamentos
de Antioquia, el Viejo Caldas o Eje Cafetero (Caldas, Quindío
y Risaralda), parte del norte del Valle del Cauca y el norte del Tolima
en Colombia. Continuar lectura
Nuevas biografías
Folklore Paisa
Merecen
destacarse:
La arquitectura tradicional popular, el riquísimo lenguaje,
los bailes y las danzas como el bambuco, el pasillo,
las vueltas, la redova y muchos más. Y el singularísimo
sainete, jocosa representante teatral que se ve por campos y veredas, en fincas
y callejuelas, por diciembre. Algunos vienen por tradición española
ininterrumpida desde la edad media y su representación va ligada a unas
cuantas danzas como la marcha, la trenzada del árbol, el chotis y la redova. Continuar Lectura Dichos y Refranes
Son los dichos y refranes bello reflejo de la sabiduría y sentir popular, expresan los sentimientos más puros y honestos de la gente que los adopta y lo vuelve inmortales en Antioquia raza de hombres y mujeres habidos en la sabiduría, los refranes siempre estuvieron en boca de padres y abuelos para orientar con profunda sabiduría el desarrollo de sus hijos y nietos, bella costumbre que hoy se ha ido perdiendo, pues con la llegada de las nuevas tecnologías la comunicación ha perdido su encanto. Es por eso que quiero compartir con todos los Paisasin está recopilación de sabiduría heredada de nuestros ancestros:
Abril aguas mil y todas caben en un barril.
Agua Dios misericordia.
Agua que no has de beber mejor déjala correr.
Agua y mujer a nada deben oler.
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Parlache paisa
En Antioquia es común escuchar frases que hacen parte de la idiosincrasia popular aparte de los refranes, hay frases comunes entre los paisas que hacen de nuestra cultura única en el país. Enumeramos una lista de frases comunes entre los jóvenes estas frases evolucionan de generación en generación, influenciadas por factores culturales y socioeconómicos que determinan conductas que enriquecen nuestra bella cultura, si conoce otros dichos paisas y los quiere compartir con nosotros puedes enviarlos a paisasin@gmail.com
El paisa no es creído, el paisa es visajoso
El Paisa no conquista a una mujer, el Paisa le echa los perros
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Símbolos de nuestra Cultura
El 10 de diciembre de 1962,
la Asamblea Departamental de Antioquia, expidió la Ordenanza No. 6 para la celebración del Sesquicentenario de la
Independencia de Antioquia, en este acto la Corporación dispone que el Departamento tendrá un
Himno y una Bandera. Continuar Lectura.
Música en Antioquia
En
Antioquia, tradicionalmente, han existido una bien
cimentada cultura y afición
por la música, tanto popular como culta o docta.
En la mayoría de las zonas rurales del departamento reina en abundancia
la música popular, y existe una gran ausencia de música culta,
salvo por la música religiosa en los templos católicos, y por una
moderna campaña para crear orquestas y bandas municipales.
No sucede así en Medellín, donde... Continuar Lectura
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