Esta sección está dedicada
a mostrar la riqueza musical de la cultura paisa y a presentar a esos
personajes que han hecho historia a través de su música,
esperamos que sea de su agrado.
* Algunas de estas biografias han sido tomadas del libro "música
del pueblo pueblo" de Alberto Burgos Herrera.
José ángel Bedoya
-El Cantor de los Diciembres
En abril de 1985 estuvo en Medellín el cantante José A. Bedoya,
conocido como "El cantor de los diciembres", cuyas grabaciones
están salpicadas de picardía y de algún doble sentido
muy disimulado, que sólo se vislumbra por parte de audioyentes suspicaces
o de alguna morbosidad. José Ángel Bedoya Gómez nació en
Frontino el 26 de enero de 1934 estudió su primaria en esta población
y estuvo algún tiempo en Uramita; posteriormente se viene a la ciudad
de Bello donde comienza a laborar en la empresa textil Fabrícalo..
En aquel 85 que visitó a Medellín, aprovechó la ocasión
para hacer nuevas grabaciones, de las cuales también han llevado a
sus voces sus hermanos Agustín, fallecido, y Joaquín. Una trilogía
de cantantes especializados en música bailable y parrandera, propicia
para los fines de diciembre y para fiestas en cualquier fecha. José A.
vive en los Estados Unidos desde hace varios lustros.
José Ángel Bedoya decía que la música como que
nace con uno y a él le gustaba desde que era muy niño; en aquel
tiempo los padres, lo castigaban a uno si tenía inclinaciones musicales;
pero él José se iba al escondido de mi mamá, loma arriba,
para llegar a otra vereda llamada El Limón, donde una gente hasta
familiares de nosotros, tenía un grupo musical; en la casa había
mucho que hacer y José en lugar de colaborar, se le volaba a mi mamá,
viajaba hasta bien lejos y todo porque le encantaba el sonido de la lira,
el tiple y la guitarra; claro que él sabía que al regresar
ya tenía ganado el castigo de mi mamá. Allí con estos
músicos campesinos, José fue aprendiendo tonos; y él
le decía a mi mamá:
Mamá, el castigo pasa, pero yo aprendo.
Una cosa curiosa es que José tocó en una banda de pueblo; y
me acuerdo si la trompeta, pero en todo caso fue un instrumento de viento,
pues a él le ha gustado mucho todo eso; después aprendió a
tocar lira y bandola; y en 1951 más o menos, él ya tenía
unos compañeros que tocaban; no serían unos músicos
virtuosos, pero ya tocaban y eran solicitados para animar reuniones, porque
en ese tiempo no había ni grabadoras, ni luz eléctrica, ni
nada por allá en esas veredas; fíjese que se alumbraba con
velas, lámparas de petróleo, y la gente se amanecía
con un tiple y dándole a un taburete; y cualquiera que sabía
dos o tres cancioncitas, las cantaba toda la noche, y con eso bailaban hasta
el amanecer. José entonces ya cantaba canciones que se aprendía
por ahí en el pueblo, y en el conjunto punteaba la lira y la guitarra
también; pero en ese tiempo la melodía fuerte la llevaba la
lira, el tiple iba llenando, y la guitarra como para acompañar, o
como decimos nosotros, para 'pedaliar'; entonces eran: lira, guitarra y tiple
y tocaban música de Antonio Posada, pasillos como Patas D’hilo
y otras muy viejas, Que Vivan Los Novios y duchas más. Un día
ellos se fueron dizque a amenizar un matrimonio como si el matrimonio se
pudiera amenizar, a una vereda que se llama El Alto del Uvo; y cuánto
tiempo hará eso, que el año pasado yo estuve en esa vereda
y una señora fue la que me contó:
José no nos dio clases a nosotros, y yo creo más bien que eso
nace con uno; claro que hay gente que aprende tonos, pero a puntiar, no le
enseña a uno nadie; eso lo tiene que hacer uno de su cuenta y sobre
todo, a uno tiene que gustarle mucho.
José Muñoz sacó Los Gotereros; y ese número
era para que lo cantara José, mi hermano, pues él era el cantante
famoso en ese tiempo y yo apenas estaba empezando; yo no había grabado
sino El Ratón, o tal vez había grabado algunos, pero todavía
no habían salido al comercio: El Gato De Elvira y otros, pero estaba
empezando; entonces Muñoz le dio Los Gotereros a mi hermano, lo llevaron
a Sonolux, y a Don Otoniel no le gustó; recuerde que en ese tiempo
la 'demostración' de los discos era verbal, no es como ahora que se
lleva un cassette; fíjese que había veces, que a uno se le
olvidaba la música en el momento de demostrarla y eso era un problema
muy serio; José Muñoz llevó el disco al sello Silver
y tampoco les gustó y lo mismo pasó en Codiscos; mientras tanto
transcurría el tiempo.... y entonces me lo dieron a mí; yo
volví y se lo llevé a Don Otoniel y volvió y me lo rechazó;
en éstas y las otras pasaron dos diciembres y el disco no se grababa;
pero un día que estábamos terminando unos discos, Don Otoniel
dijo:
Bueno, ¿y qué más tienen por ahí?
Y yo contesté,
Ah pues, tenemos Los Gotereros.
Y ese fue uno de nuestros grandes éxitos. Recuerdo que grabó José,
y a mí me tocaba grabar enseguida; entonces el operador de grabación
dijo:
Ya no hay tiempo de grabar más; mejor le damos otro turno a Agustín
pa' que grabe mañana, pues ahora entra a grabar Olimpo Cárdenas.
Pero como Los Gotereros llevaba tanto tiempo sin grabarse,
nosotros nos lo sabíamos de memoria, entonces le dijimos:
Hombe, nosotros ese número lo sacamos de un solo
tiro.
Él aceptó; José cogió la guitarra y ese número
salió 'de una'; no hubo que repetir nada, todo mundo estaba bien 'cuadraíto'
en el micrófono, y el número salió de una tacada.
A José A. como pasó con Los Gotereros muchos temas no le gustaban,
y entonces no los grababa, pues él sostenía que esos números
no se acomodaban a su voz o a su estilo; lo que sí no grababa José eran
temas muy vulgares, pues aunque fue de los precursores del doble sentido,
no le gustaba grabar canciones muy verdes; la prueba es que ninguno de nosotros,
nunca tuvo problemas con la curia que era tan celosa en este aspecto; a uno
a veces le pasaban letras fuertes para que las grabara, pero primero la empresa
hacía cierta censura, y además uno tenía que fijarse,
pues si era fuerte no le iban a pasar el tema por ninguna emisora; y si no
se pasaba por la radio entonces no se iba a vender.
José A Bedoya, no fue cantante de orquestas, pero sí grabó con
orquestas algunos boleros; y también grabó con conjunto de
acordeón.
José sólo me puntiaba a mí y las canciones que él
grabó, pues sostenía que él tenía su estilo,
y si a todo mundo le puntiaba, entonces se perdía su estilo, y que
era mejor que lo identificaran por su estilo; y eso es así, usté oye
el punteo de José, y en toda pinte lo identifica; incluso casi que
ni a mí le gustaba puntiame, pues en este sentido ha sido muy celoso.
José A. Bedoya era y es un tipo juicioso, nunca fue un borracho; ¿sabe
cuál era el vicio de nosotros en ese tiempo?, bailar; nosotros éramos
enfermos por ir a todos esos bailaderos; por ejemplo a José le gustaba
mucho ir a bailar al club Pensylvania, que quedaba por Robledo, a Primavera,
al Gran Pandequeso, al Balcón de Medellín y otros; José bailaba
muy bien.